Existe un aumento en la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en la actualidad tanto en jóvenes como en mujeres en edad de menopausia.
Las enfermedades de transmisión sexual son infecciones que se transmiten principalmente a través del contacto sexual sin protección. Tras la menopausia, al desaparecer el riesgo de embarazo, hay una tendencia a no usar métodos de protección.
La detección temprana es clave para evitar complicaciones y proteger la salud sexual.
Algunas de las ETS más comunes incluyen:
- VPH (Virus del Papiloma Humano): Puede ser asintomático, pero algunos tipos causan verrugas genitales y están asociados con el cáncer de cuello uterino.
- Clamidia: Suele no presentar síntomas, aunque puede causar flujo vaginal anormal, dolor pélvico y molestias al orinar.
- Gonorrea: Puede generar dolor al orinar, secreción inusual y, en casos avanzados, afectar la fertilidad.
- Herpes genital: Se manifiesta con ampollas dolorosas en la zona genital y brotes recurrentes.
- VIH: Ataca el sistema inmunológico y puede tardar años en presentar síntomas evidentes, aumentando el riesgo de infecciones oportunistas.
Prevención y Diagnóstico
La mejor forma de evitar las ETS es la prevención. Usar preservativos en todas las relaciones sexuales reduce el riesgo de contagio. Además, las pruebas de ETS son esenciales, especialmente si se tienen múltiples parejas o una nueva pareja.
Vacunas como la del VPH ayudan a prevenir infecciones de alto riesgo. y pueden administrarse a cualquier edad. Además, acudir al médico ante cualquier síntoma o duda es clave para un diagnóstico y tratamiento oportunos.
Proteger tu salud sexual es una responsabilidad personal y de pareja. Adoptar hábitos seguros reduce el riesgo de contraer o transmitir enfermedades de transmisión sexual.
¡Prioriza tu bienestar y haz de la prevención una rutina!






.